Para tu giro
El sistema para tu ferretería: mostrador, bodega y crédito en un solo lugar
Miles de claves, clientes a crédito que se atrasan y mercancía que sale sin que nadie la anote. Un sistema hecho para el comercio mexicano, no para una fábrica.
Una ferretería vive de dos cosas al mismo tiempo: la venta de mostrador, que es rápida y de bajo importe, y la cuenta del contratista, que es grande, a crédito y se paga cuando se paga. Cuadrar las dos con un cuaderno y un Excel funciona hasta que el negocio crece — y entonces deja de funcionar de golpe.
Lo que se rompe primero en una ferretería
- El inventario nunca cuadra. Sales a surtir, alguien toma un bulto para una obra y no lo anota. Al conteo físico faltan piezas y nadie sabe dónde se torcieron.
- No sabes cuánto te debe cada contratista. El crédito vive en la libreta, y cuando el cliente pide más material no tienes forma de saber si ya se pasó de su límite.
- Cada precio es una discusión. El mismo tornillo tiene precio de mostrador, precio de obra y precio de «este es mi cliente de años».
- Facturar es capturar dos veces. Primero la nota, luego otra vez todo en el portal para timbrar.
- Compras a ciegas. Te enteras de que se acabó el cemento cuando el cliente lo pide, no antes.
Cómo lo resuelve ERPCauce
Nada de esto es un módulo aparte que se compra después: todos los módulos vienen incluidos desde el plan gratuito.
- Existencia real por almacén. Mostrador y bodega son almacenes distintos; los traspasos entre ellos quedan registrados, con opción de revertir si se capturó mal.
- Semáforo de reorden por artículo. Cada clave tiene su punto de reorden: se pinta en rojo al llegar y en amarillo antes. El agente de pronóstico corre cada noche y arma la lista de lo que hay que pedir.
- Crédito por cliente, con límite y días. La tabla de clientes muestra el crédito disponible real —límite menos saldo—, no solo lo que debe.
- Antigüedad de cartera por rangos de 30, 60 y 90+ días, para saber a quién cobrar primero. El agente de cobranza la ordena y redacta el recordatorio, por WhatsApp o correo; tú decides si se manda.
- Precio por cantidad y por tipo de cliente: cada artículo puede tener su precio fijo por lista —el de obra, el de mostrador— y su precio de mayoreo a partir de cierta cantidad. No se suman con la rebaja de temporada: el cliente paga el más barato.
- Cuenta por obra del contratista: sus pedidos y facturas se cargan a cada obra, y ves cuánto va facturado, cuánto debe y cuánto le queda del presupuesto de cada una, aunque todo se facture a su mismo RFC.
- Comisión por vendedor, sobre lo vendido o sobre lo cobrado, en un reporte por periodo.
- Kardex por artículo: el historial de cada entrada y salida con su costo. Cuando el conteo no cuadra, ahí está en qué movimiento se torció.
- Factura desde la misma venta. El CFDI 4.0 sale del pedido ya capturado, sin volver a teclear nada, y se valida contra el esquema del SAT antes de gastar el timbre.
- Factura global para todo lo que vendiste al público en general, con la periodicidad que te toque.
- Punto de venta de mostrador: lector de código de barras, venta por pieza o por caja, cobro en efectivo, tarjeta, transferencia o fiado, ticket impreso y corte de caja por turno; el contratista con su lista de precios se elige en el mismo ticket.
- Báscula: lee las etiquetas de lo que se vende por peso o por metro.
- Fiado desde el mostrador: el cliente conocido se lleva la mercancía con su ticket, la cuenta se carga a su nombre —y a la obra que elija— con sus días de crédito y, si se pasa de su límite, el sistema no deja fiarle más.
- Número de serie para la garantía: se prende en los artículos donde importa —la herramienta cara, no el tornillo— y cada pieza pide su número al recibirla y al venderla. Buscas la serie y el sistema dice dónde está esa pieza o a quién se le vendió, cuándo y en qué documento; la misma pieza no se vende dos veces. Lo que ya estaba en el anaquel se puede vender registrando su serie ahí mismo, con la autorización de un encargado y en un reporte aparte de «series sin recibo»; cuando tu inventario ya está al día, cierras esa puerta del todo.
- Lotes con caducidad para pinturas, selladores y químicos.
- Pintura preparada con su fórmula: la base y los colorantes salen del almacén en cada cubeta, y el color se guarda para repetirlo la próxima vez sin volver a capturarlo.
- Retazo del cable, la cadena y la manguera: lo que queda del rollo y ya no se vende se da de baja con su costo, y el reporte lo suma al costo de ventas en vez de dejarlo desaparecer.
Un día en la ferretería, paso a paso
Así se ve la operación completa dentro del sistema, del mostrador al banco:
- Llega el cliente de mostrador: lo cobras en el punto de venta con el lector de código de barras y, si pide factura, la timbras ahí mismo.
- Llega el contratista con su lista: cotizas, la mandas por correo desde el sistema y, cuando la acepta, se convierte en pedido sin recapturar.
- Surtes el material: la salida baja el inventario del almacén correcto y el pedido muestra cuánto llevas entregado y cuánto falta.
- Recibes mercancía del proveedor: cargas el XML de su factura y el sistema crea el proveedor, las partidas, los impuestos y la cuenta por pagar.
- Al cierre: el corte de caja de efectivo por un lado, y por otro el agente de conciliación cruzando los depósitos del banco contra tus facturas.
- A la mañana siguiente el tablero te resume qué entró, qué salió, quién te debe y qué está por acabarse.
Lo que ERPCauce no hace, dicho de frente
El cargo con tarjeta no pasa por aquí. Se hace en la terminal del banco y aquí se registra con su voucher; lo que sí se concilia solo es el depósito que te hace la terminal días después, con su comisión.
Tampoco lleva contabilidad ni nómina. ERPCauce emite los CFDI y tu contador los usa en su propio sistema, que es como trabaja la mayoría de las ferreterías en México.
Preguntas de este giro
Sí. El artículo que se vende suelto se marca como de granel y el mostrador acepta fracciones: la existencia se lleva en la unidad chica —gramos, centímetros— y se vende por kilo o por metro con su presentación, así que 2.5 metros de cadena bajan 250 centímetros. Si lo pesas, la etiqueta que imprime la báscula se cobra con el lector. Cada artículo lleva su unidad del catálogo del SAT y la factura sale con la clave correcta.
Con listas de precios por tipo de cliente, que se aplican solas. Defines la lista del contratista y a qué grupo pertenece cada quien; al cotizar, vender o cobrar en el mostrador se usa la que toca, sin capturar el descuento cada vez. Cada cliente conserva su moneda, sus días de crédito y su límite, y el descuento por renglón sigue estando para el caso suelto.
Sí. Son almacenes distintos, cada uno con su existencia, y los traspasos entre ellos quedan registrados con opción de revertirlos.
Cada sucursal puede ser un almacén dentro de la misma empresa. Si son dos RFC distintos, se manejan como dos empresas y cambias de una a otra desde el mismo usuario, sin volver a entrar.
Cero. El plan gratuito es permanente: 3 usuarios, 500 artículos, 2 almacenes y 50 facturas al mes, sin tarjeta. Si tu catálogo es más grande, el plan Negocio cuesta $859 MXN + IVA al mes con 3,000 artículos, y el Profesional $1,259 con 15 usuarios y 10,000.
Pruébalo con tu propio catálogo
Súbelo en CSV o carga datos de ejemplo para recorrer el sistema y bórralos con un botón. Gratis, sin tarjeta.
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