Para tu giro
El sistema para tu refaccionaria: miles de claves y ninguna venta perdida
Catálogos enormes, piezas que solo salen dos veces al año y talleres que compran a crédito. Un sistema que te dice qué tienes, qué debes pedir y quién te debe.
Una refaccionaria vive de tener la pieza exacta cuando alguien la pide. El catálogo es enorme, buena parte rota poquísimo y el dinero se queda atrapado en anaquel. La pregunta no es «¿cuánto vendí?», sino «¿qué tengo, qué me falta y cuánto capital tengo dormido ahí atrás?».
Lo que se rompe primero en una refaccionaria
- No encuentras lo que sí tienes. La pieza está en la bodega pero el sistema —o la libreta— dice otra cosa, y la venta se va con el de enfrente.
- Capital dormido en anaquel. Miles de claves y ninguna forma clara de saber cuánto vale el inventario ni qué lleva un año sin moverse.
- El taller compra a crédito. La cuenta crece, se paga a medias y nadie lleva la antigüedad real de lo vencido.
- Los pedidos especiales se pierden. Se encarga la pieza al proveedor, llega, y nadie se acuerda de a quién era.
- Facturar al taller es capturar dos veces: primero la nota, luego todo otra vez para timbrar.
Cómo lo resuelve ERPCauce
Todos los módulos vienen incluidos desde el plan gratuito; no se compra nada por separado.
- Catálogo con SKU, unidad del SAT, precio y punto de reorden, con la existencia desglosada por almacén y el semáforo de reorden por artículo.
- Capital dormido a la vista: el reporte de inventario dice cuánto te costó lo que tienes guardado, por grupo de artículo, y lista las piezas que no se han vendido en 3, 6 o 12 meses, con su valor y su última venta.
- Kardex por pieza: cada entrada y salida con su costo y referencia. Cuando algo no cuadra, ahí está el movimiento exacto.
- Pedidos con avance: cada pedido muestra cuánto llevas surtido y cuánto facturado, y la vista de backorders lista lo confirmado que sigue pendiente de entregar, con los días que lleva esperando.
- El encargo no se pierde: desde el pedido del cliente encargas al proveedor lo que falta, y se suma a la orden de compra que ya tengas abierta con él, que dice para quién es cada pieza y cuánto dejó de anticipo. Al recibirla queda apartada para ese pedido —nadie la vende en el mostrador— y la pantalla te da el aviso listo para mandarle al cliente.
- Órdenes de compra que se mandan de verdad: el PDF sale por correo al proveedor y la vista de pendientes de recibir marca la antigüedad (aviso a los 7 días, urgente a los 15).
- Garantías con el proveedor, con seguimiento: la pieza que regresó el cliente se registra con su serie y su ticket, y se ve si ya se mandó, con qué guía, qué contestó el proveedor —cambio, nota de crédito o rechazo— y a qué cliente se le debe respuesta.
- Comisión por vendedor sobre lo vendido o lo cobrado, y precio de mayoreo para el taller que se lleva la caja completa.
- Depósito por casco: la batería o la marcha llevan su depósito por pieza; el mostrador lo cobra aparte del ticket al venderla —sin mezclarlo con la factura— o lo omite si el cliente dejó la pieza vieja, y cuando regresa con el casco se le devuelve desde la caja, con todo registrado.
- Crédito por cliente con límite, días y crédito disponible real a la vista, más antigüedad de cartera a 30, 60 y 90+ días.
- Factura CFDI 4.0 desde el mismo pedido, validada contra el esquema del SAT antes de gastar el timbre, con complemento de pago cuando la venta fue a plazos.
- Equivalencias y compatibilidad por vehículo: registras los números de parte de cada fabricante —con guion o sin él— y con qué marca, modelo, rango de años y motor va cada pieza. El buscador contesta «traigo este número, ¿qué tienes que le sirva?» y «es un Tsuru 2015 1.6, ¿cuál le entra?», en el punto de venta —tecla F10— y en la captura del pedido.
- Catálogo cruzado por archivo: un CSV con tu clave, el número del otro fabricante y el auto al que le entra —los años como vienen en los catálogos, «1992-2017» o «92-17»—, en tandas de cinco mil renglones; subir el mismo archivo otra vez no duplica nada.
- Punto de venta de mostrador: lector de código de barras, cobro en efectivo, tarjeta o transferencia, ticket impreso, turnos con corte de caja por cajero y factura global de lo que nadie pidió facturar. Sigue cobrando aunque se caiga el internet.
- Número de serie para la garantía: se prende en los artículos donde importa —la herramienta cara, no el tornillo— y cada pieza pide su número al recibirla y al venderla. Buscas la serie y el sistema dice dónde está esa pieza o a quién se le vendió, cuándo y en qué documento; la misma pieza no se vende dos veces. Lo que ya estaba en el anaquel se puede vender registrando su serie ahí mismo, con la autorización de un encargado y en un reporte aparte de «series sin recibo»; cuando tu inventario ya está al día, cierras esa puerta del todo.
- Lotes con caducidad para aceites y químicos.
Un día en la refaccionaria, paso a paso
Del cliente que pregunta por una pieza al cobro conciliado:
- Llega el cliente por una pieza: la buscas en el catálogo y ves su existencia por almacén al momento.
- Si no la tienes, levantas el pedido igual: el sistema avisa cuánto falta pero no te bloquea la venta, y queda en backorders.
- Desde el mismo pedido le encargas la pieza al proveedor: entra a su orden de compra, que sale por correo, y la vista de pendientes de recibir te marca si se tarda.
- Llega la mercancía: la recibes contra la orden, el inventario sube, la pieza queda apartada para su cliente y copias el aviso para mandárselo.
- Surtes y facturas desde el mismo pedido, sin recapturar nada.
- El taller paga a los treinta días: registras el cobro, el agente de conciliación lo cruza contra el depósito del banco y, si la factura fue a plazos, te recuerda el complemento de pago.
Lo que ERPCauce no hace, dicho de frente
El cargo con tarjeta no pasa por aquí. Se hace en la terminal del banco y aquí se registra con su voucher; lo que sí se concilia solo es el depósito que te hace la terminal días después, con su comisión.
No trae precargado el catálogo cruzado de los fabricantes: las equivalencias y la compatibilidad por vehículo las subes desde tu archivo o las capturas.
Y no lleva contabilidad ni nómina: emitimos los CFDI —facturas, notas de crédito, complementos de pago y factura global— y tu contador los usa en su propio sistema.
Preguntas de este giro
El plan gratuito llega a 500 artículos, el Negocio a 3,000 y el Profesional a 10,000; por encima de eso está el plan Empresarial, sin límite. Las tablas están virtualizadas, así que el listado se mueve igual de rápido con muchos renglones.
Sí. Al confirmar el pedido el sistema te avisa cuánto falta, pero no te bloquea: queda en la vista de backorders con los días que lleva pendiente, para que no se te pierda.
Cada cliente tiene límite de crédito y días de crédito, y la tabla muestra el crédito disponible real —límite menos saldo—, no solo lo que debe.
El reporte de inventario las lista: las piezas con existencia que no se han vendido en 3, 6 o 12 meses, de la que más dinero tiene parado a la que menos, con lo que costaron y la fecha de su última venta. Arriba dice cuánto te costó todo lo que tienes guardado, por grupo de artículo.
Cero. El plan gratuito es permanente: 3 usuarios, 500 artículos, 2 almacenes y 50 facturas al mes, sin tarjeta. El plan Negocio cuesta $859 MXN + IVA al mes y el Profesional $1,259 con 15 usuarios.
Pruébalo con tus propias claves
Sube tu catálogo en CSV o carga datos de ejemplo para recorrer el sistema y bórralos con un botón. Gratis, sin tarjeta.
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