Para tu giro
El sistema para tu boutique: cada talla, cada color, cada peso
Un modelo en cinco tallas y cuatro colores son veinte claves que se mueven distinto. Un sistema que te dice qué talla se acabó, qué cambio quedó pendiente y qué colección se quedó colgada.
Una boutique no vende vestidos: vende el vestido en M color vino. La clienta se prueba tres tallas, se lleva una, regresa a la semana a cambiarla por otra, y la colección que no se movió se queda colgada ocupando dinero todo el año. Eso es lo que ERPCauce ordena. Cada talla y color es una clave con su propia existencia, agrupadas en una matriz por modelo, y esta página te dice también lo que todavía no hace.
Lo que se rompe primero en una boutique
- Vendes "un vestido" y no sabes cuál. Salió una pieza, la anotaste como una venta más, y nadie sabe si fue la CH en negro o la G en vino. Cuando la M se acaba, te enteras porque la clienta la pide.
- El catálogo explota. Un modelo en cinco tallas y cuatro colores son veinte claves distintas; con diez modelos ya son doscientas, y cada una se mueve a su ritmo.
- Los cambios se hacen de palabra. La clienta regresa con la blusa, se la cambian por otra talla y la prenda devuelta nunca vuelve al inventario del sistema. Al mes, nada cuadra.
- La colección se pide de memoria. Se surte por ojo, lo que no se vendió se queda colgado, y nadie sabe cuánto dinero hay guardado en el rack ni qué colección fue la que sí dejó.
- Casi nadie pide factura. Hay que timbrar el resumen del mostrador con la periodicidad correcta, y eso se pospone hasta que urge.
Cómo lo resuelve ERPCauce
Todos los módulos vienen incluidos desde el plan gratuito; no se compra nada por separado.
- Tienda en línea con tu catálogo: publicas las prendas que quieras, con su foto, su precio con IVA y sus tallas; la clienta arma su pedido desde el teléfono y a ti te llega para confirmarlo, y al confirmarlo se vuelve un pedido normal con su surtido y su cobro.
- Una clave por talla y color, agrupada en su modelo: al generar la matriz, las claves salen con la convención BASE-TALLA-COLOR, por ejemplo VESTIDO-M-VINO. Cada clave lleva su unidad del SAT, su precio y su punto de reorden.
- Existencia real por almacén —tienda y bodega pueden ser lugares separados—, con transferencias entre ellos y el semáforo de lo que está bajo de existencia.
- Kardex por clave: cada entrada y salida con su costo y su referencia. Cuando el conteo no cuadra, ahí está el movimiento exacto.
- Qué te deja cada prenda y cada colección: el reporte financiero desglosa venta, costo y utilidad por clave y por grupo, con el costo que sale del kardex con tu método de costeo, no un porcentaje estimado.
- Lo que sigue colgado: cuánto te costó lo que tienes guardado en cada colección y la lista de prendas que no se han vendido en 3, 6 o 12 meses, con su valor, para decidir qué se remata y qué se vuelve a pedir.
- Cambios que sí mueven inventario: la prenda que regresa repone la existencia y la talla nueva sale con su venta; si hay diferencia de precio, la nota de crédito devuelve solo la partida que se regresó, no la factura entera.
- 2x1 y 3x2 por prenda o por colección, con fecha de inicio y fin: se aplican solos al cobrar y el ticket dice cuál promoción entró.
- Qué talla se agota y cuál no sale: el reporte de talla y color pone cada modelo en su matriz —vendidas contra lo que queda— y separa lo que se agotó de lo que no se ha vendido ni una vez. Es la lista para la próxima compra.
- Devolución sin ticket, con control: la clienta que trae la prenda con su etiqueta y sin ticket se atiende en el mostrador: se le reconoce el precio de hoy o menos, la firma un encargado y de fábrica sale como vale. Cada una queda en una lista que el dueño revisa.
- Vale de la tienda en lugar de regresar el dinero: si la clienta devuelve y no hay otra talla, se lleva un código con su saldo que usa en su próxima compra. No se cambia por efectivo, vence a los 90 días y ves en todo momento cuánto les debes en vales.
- Factura global al público en general con su nodo de información global —diaria, semanal, quincenal, mensual o bimestral— y el receptor genérico del SAT; a la que sí pide factura se la timbras al momento con CFDI 4.0.
- Pedidos con avance: cada uno muestra cuánto llevas surtido y cuánto facturado, y lo confirmado que sigue pendiente aparece con los días que lleva esperando.
- Corte de caja de efectivo aparte del banco: cuentas lo que hay, el sistema dice lo que debería haber, y queda constancia de la diferencia y de quién contó.
- Etiquetas de las prendas: desde la ficha del modelo sacas la hoja con código de barras de cada talla y color —o de las que elijas—, con su descripción, su clave y su precio, en hoja adhesiva de 30 o de 10 por plana o en rollo para la impresora térmica. En las barras va el código del proveedor si la prenda lo trae y, si no, su clave: el lector reconoce las dos.
- Matriz de variantes: ves la talla por color con lo que hay en cada celda y das de alta las que faltan de un botón. Si migras el catálogo entero, el CSV de artículos lee las columnas talla y color y arma la matriz solo.
- Punto de venta: lector de código de barras, cobro en efectivo, tarjeta o transferencia, ticket impreso, ventas en espera mientras la clienta sigue viendo, devoluciones y corte de caja por turno.
- Listas de precios y rebajas de temporada: el precio por tipo de clienta se aplica solo, y la rebaja le baja un porcentaje a todo un grupo entre dos fechas sin tocar las claves; al terminar, los precios regresan solos. No se suman: cada quien paga el más barato.
- Cambio de talla en un solo movimiento: la clienta regresa la M y se lleva la G; la devolución y la venta pasan juntas —o no pasa ninguna— y el sistema dice cuánto cobrarle o devolverle de diferencia.
- Apartado desde el mostrador: la clienta deja el enganche que traiga, la prenda queda apartada —nadie más la vende— y cuando regresa le recibes el abono y ves cuánto le falta. El dinero entra a la caja del turno.
- Número de serie por pieza, si alguna prenda lo necesita: se prende por artículo.
Un día en la boutique, paso a paso
Del proveedor que surte la colección a la caja que cuadra:
- Llega la colección: la recibes contra la orden de compra y el inventario sube solo, clave por clave, cada talla con su costo.
- Cargas el XML de la factura del proveedor: se crea la cuenta por pagar con sus partidas e impuestos, sin capturar renglón por renglón.
- Vendes todo el día en mostrador: cada venta baja la existencia de la talla y el color exactos que salieron.
- Regresa una clienta a cambiar la blusa por otra talla: en su ticket marcas la que regresa y escaneas la nueva; la prenda vuelve a existencia, el sistema cuadra la diferencia e imprime el ticket nuevo.
- A la que pide factura se la timbras al momento; el resto del día se acumula para la factura global.
- Cierras la caja de efectivo, aparte de las cuentas de banco, y al día siguiente el tablero te dice qué se vendió contra la semana pasada, qué talla está bajo de existencia y cuánto vale lo que sigue colgado.
Lo que ERPCauce no hace, dicho de frente
El cargo con tarjeta no pasa por aquí. Se hace en la terminal del banco y aquí se registra con su voucher; lo que sí se concilia solo es el depósito que te hace la terminal días después, con su comisión.
La tienda en línea no cobra ni se conecta a marketplaces. Tu catálogo sale en un enlace y la clienta manda su pedido, pero el pago lo acuerdas tú; lo que vendas por Mercado Libre o Instagram se registra como una venta más.
Y no lleva contabilidad ni nómina: emitimos los CFDI —facturas, notas de crédito, complementos de pago y factura global— y tu contador los usa en su propio sistema.
Preguntas de este giro
Sí. Cada talla y color es una clave con su propia existencia y su precio, colgada de un producto base: en la ficha del modelo ves la matriz talla por color con lo que hay en cada celda, y las que falten se dan de alta de un botón, heredando unidad, grupo, precio e impuestos. Si vas llegando con el catálogo completo, también entran por archivo: el CSV de artículos acepta las columnas talla y color y arma las variantes solas, sin capturar clave por clave. Y de ahí mismo sale la hoja de etiquetas con código de barras de cada una. Cómo funciona el inventario está en el módulo.
En un solo movimiento desde el mostrador: abres su ticket, marcas la prenda que regresa y escaneas la talla nueva. La devolución y la venta pasan juntas —o no pasa ninguna—, la prenda vuelve a la existencia y el sistema dice cuánto cobrar o devolver de diferencia. Si el ticket ya estaba facturado, la nota de crédito sale solo por la prenda que regresó, no por la factura entera.
Se acumulan y se timbra la factura global al público en general, con su nodo de información global —diaria, semanal, quincenal, mensual o bimestral— y el receptor genérico que pide el SAT. A la clienta que sí pide factura se la timbras al momento, con CFDI 4.0. Está explicado a detalle en cómo facturar sin RFC del cliente y en el módulo de facturación.
Cada clave lleva su punto de reorden y el semáforo marca lo que está bajo de existencia. El kardex por clave muestra cada entrada y salida con su costo y su referencia, y el reporte de inventario te dice cuánto dinero tienes guardado y en qué colección.
Cero. El plan gratuito es permanente: 3 usuarios, 500 artículos, 2 almacenes y 50 facturas al mes, sin tarjeta. Si tu catálogo de variantes pasa de 500 claves, el plan Negocio cuesta $859 MXN + IVA al mes con 3,000 artículos, y el Profesional $1,259 con 15 usuarios y 10,000. Los topes están en precios.
Si hoy todo vive en una hoja de cálculo, este checklist es para no perder datos al pasarte, y esta comparación dice en qué momento la hoja deja de salir barata. Las ventas a crédito y la cobranza se llevan igual que en cualquier comercio, y están contadas en el módulo de cobros.
Pruébalo con tu propia colección
Sube tu catálogo en CSV —con las columnas talla y color la matriz se arma sola— o carga datos de ejemplo para recorrer el sistema y bórralos con un botón. Gratis, sin tarjeta.
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