Para tu giro
El sistema para tu taller: la refacción, la cotización y el cobro
Refacciones que se descuentan solas, cotizaciones que el cliente aprueba y se vuelven factura, y flotillas que pagan a treinta días.
En un taller el trabajo se cobra en dos partes: lo que se pone y lo que se hace. Las dos se llevan en libretas y terminan en descuadres: qué refacción salió y a qué costo, cuántas horas puso cada mecánico, y quién todavía no paga. Aquí va lo que ERPCauce ordena, y lo que no hace, dicho desde el principio.
Lo que se rompe primero en un taller
- La refacción sale del anaquel y nadie la anota. Se instala, el auto se entrega, y el descuento del inventario queda para "cuando haya tiempo".
- Cotizas de memoria. El precio de la pieza subió en la última compra y la cotización salió con el de hace tres meses; la diferencia te la comes tú.
- El cliente aprueba por WhatsApp y ahí se queda. No hay rastro de qué se autorizó ni cuándo, y a la hora de facturar se recaptura todo.
- Las flotillas y las aseguradoras pagan tarde. La cuenta crece, se paga a medias y nadie lleva la antigüedad real de lo vencido.
- Facturar es capturar dos veces: primero la nota del taller, luego todo otra vez para timbrar.
Cómo lo resuelve ERPCauce
Todos los módulos vienen incluidos desde el plan gratuito; no se compra nada por separado.
- Refacciones con existencia real por almacén —mostrador y bodega pueden ser lugares separados—, con punto de reorden por clave y el semáforo a la vista.
- Orden de servicio por vehículo que pasa por recepción, diagnóstico, autorización del cliente y reparación, y termina en la factura sin recapturar un renglón: queda el rastro de qué se revisó, qué se autorizó y qué se cobró.
- Refacciones y mano de obra en la misma orden: la pieza se descuenta del almacén al montarla, y cada renglón de mano de obra lleva su mecánico, sus horas, su tarifa y su comisión.
- El cliente autoriza desde su teléfono: le mandas por WhatsApp un enlace con el presupuesto y él lo autoriza o lo rechaza ahí mismo, con su nombre; si el presupuesto cambia después, ese enlace deja de servir y se manda uno nuevo.
- Aviso del próximo servicio: cada trabajo dice cada cuántos kilómetros o meses se repite; al facturar la orden queda programado y la pantalla te lista a quién le toca, con el mensaje listo para mandar.
- Siniestros con aseguradora: capturas la aseguradora, el número de siniestro y el deducible, y al facturar salen dos comprobantes —el deducible al dueño y el resto a la aseguradora con el mismo desglose de refacciones y mano de obra— que suman la orden al centavo.
- Kardex por refacción: cada entrada y salida con su costo y su referencia. Cuando el conteo no cuadra, ahí está el movimiento exacto.
- Órdenes de compra que se mandan de verdad: el PDF sale por correo al proveedor y la vista de pendientes de recibir marca la antigüedad (aviso a los 7 días, urgente a los 15).
- Crédito por cliente con límite, días y crédito disponible real, más antigüedad de cartera a 30, 60 y 90+ días para las flotillas.
- Factura CFDI 4.0 desde el mismo pedido, validada contra el esquema del SAT antes de gastar el timbre, con complemento de pago cuando el trabajo se cobró a plazos.
- Factura global para todo el particular que se llevó su auto sin pedir factura.
- Agenda de citas y bahías: das de alta la rampa y la fosa y agendas por día y hora; el sistema no deja encimar dos autos en la misma bahía y dice cuánto tiene apalabrado cada una. La cita se toma por teléfono sin dar de alta el auto.
- Hoja de recepción impresa en dos tantos, con el kilometraje, el combustible, los daños con los que entró y el espacio para las dos firmas: el papel que evita el pleito de «ya venía rayado».
- Fotos del auto en la orden: desde el teléfono tomas hasta doce fotos al recibirlo o durante el trabajo, y se quedan con la orden junto a la hoja de recepción.
- Ficha del auto con su historial: placas, VIN, marca, modelo, año y kilometraje, con todo lo que se le ha hecho; el reporte de producción dice cuánto puso cada mecánico en el periodo.
- Catálogo de mecánicos y de trabajos: eliges «Afinación mayor» y el renglón sale con sus horas y su precio, sin teclearlos.
- Paquetes con precio cerrado: «Afinación mayor, $2,800» lleva sus refacciones y sus horas; lo aplicas a la orden y cada pieza sale del almacén, las horas van al mecánico y la orden suma exacto el precio del paquete.
- La refacción que falta, pedida desde la orden: la orden queda «esperando refacción» y no se da por terminada mientras tanto; cuando la pieza llega del proveedor, se monta sola en la orden con el precio que le diste al cliente.
- Equivalencias y compatibilidad por vehículo, con el catálogo cruzado subido por archivo CSV en vez de capturarse pieza por pieza.
- Número de serie para la garantía: se prende en los artículos donde importa —la herramienta cara, no el tornillo— y cada pieza pide su número al recibirla y al venderla. Buscas la serie y el sistema dice dónde está esa pieza o a quién se le vendió, cuándo y en qué documento; la misma pieza no se vende dos veces. Lo que ya estaba en el anaquel se puede vender registrando su serie ahí mismo, con la autorización de un encargado y en un reporte aparte de «series sin recibo»; cuando tu inventario ya está al día, cierras esa puerta del todo.
Un trabajo, de principio a fin
Del diagnóstico al depósito conciliado:
- Llega el auto —con cita o sin ella— y lo recibes: el kilometraje, el combustible y los daños con los que entró quedan en la hoja de recepción, que se firma en dos tantos.
- Diagnosticas en la orden de servicio: las refacciones salen del catálogo con su precio vigente y la mano de obra con la tarifa del trabajo y el mecánico que lo hace.
- El cliente autoriza: la orden no pasa a reparación sin ese paso, y queda registrado.
- Montas las refacciones: cada pieza se descuenta del almacén en ese momento. Si falta una, la pides al proveedor desde la misma orden: el auto queda esperando refacción y, cuando llega, la pieza se monta sola.
- Entregas el auto y facturas desde la orden: refacciones y mano de obra en el mismo CFDI 4.0, sin recapturar nada.
- La flotilla paga a los treinta: registras el cobro, el agente de conciliación lo cruza contra el depósito del banco y, si la factura fue a plazos, te recuerda el complemento de pago.
Lo que ERPCauce no hace, dicho de frente
No llena el formato de valuación de cada aseguradora: la orden se factura partida entre el dueño y la aseguradora, pero la valuación la sigues mandando en su formato.
Y no lleva contabilidad ni nómina: emitimos los CFDI —facturas, notas de crédito, complementos de pago y factura global— y tu contador los usa en su propio sistema.
Preguntas de este giro
Sí. Cada auto tiene su ficha con placas, VIN, marca, modelo, año y kilometraje, y el historial de todo lo que se le ha hecho. La orden amarra las refacciones y la mano de obra —con su técnico, sus horas y su tarifa— y se convierte en factura sin recapturar. Y sí hay agenda de citas y bahías, y la hoja de recepción se imprime en dos tantos para que el cliente firme con qué daños entró su auto. Y desde el teléfono le tomas fotos al auto, que se quedan con la orden.
Sí, y con el cálculo por hora. Cada renglón de mano de obra lleva su mecánico, las horas, la tarifa y la comisión que le toca, y va en el mismo comprobante que las refacciones. El reporte de producción te dice cuánto puso cada quien en el periodo.
Sí. El presupuesto se arma en la misma orden de servicio, el cliente lo autoriza desde el enlace que le mandas por WhatsApp, y al entregar el auto esa orden se timbra como CFDI 4.0 con las mismas refacciones y la misma mano de obra. Si prefieres cotizar aparte, la cotización pasa a pedido y de ahí a factura, también sin recapturar.
Cada cliente tiene límite de crédito, días de crédito y el crédito disponible real a la vista —límite menos saldo—, más la antigüedad de lo vencido a 30, 60 y 90+ días.
Cero. El plan gratuito es permanente: 3 usuarios, 500 artículos, 2 almacenes y 50 facturas al mes, sin tarjeta. El plan Negocio cuesta $859 MXN + IVA al mes y el Profesional $1,259 con 15 usuarios. Los topes están en precios.
Si además vendes refacciones sobre el mostrador, la página de ERP para refaccionarias entra al detalle de los catálogos grandes. Y si hoy llevas todo en hojas de cálculo, esta comparación dice en qué momento deja de salir barato.
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